Vivir por mí misma los principios de la educación que quiero transmitir a mis hijos.
El reto más grande de mi rol de madre es darles a mis hijos el tipo de educación que creo les permitirá ser personas autónomas, responsables y felices en su futuro. Estoy convencida de que la educación de mis hijos parte de lo que valoro, y de cómo les enseño estos valores a través de quién soy, de cómo me comporto, y con qué actitud vivo la vida. Soy su referente y todo lo que vean de mí será su referencia en la vida. De allí la inmensa responsabilidad del rol.

Me preocupé de como soy antes de quererme quedar embarazada justamente por esta razón. Quería entenderme y mejorar como persona para ser la mejor madre que pueda ser para mis hijos. Es cuando inicié mi proceso de coaching. Este me ayudó en conocerme y en entender mis patrones de conducta. Hoy sigo trabajando en mí a través del coaching para ser el modelo que quisiera ser para mis hijos. Es una tarea que no termina nunca, y estoy aprendiendo a aceptar que no todo lo que verán de mí será de manual. Creo que es imposible. Entiendo que, si ellos también pueden aprender de mí que tenemos el derecho al error, a pedir perdón, y a comprometerse hacerlo mejor mañana, también se llevarán un aprendizaje importante de la vida. Aprender a tener compasión para mí misma es parte de este proceso.
Lo que deseo para mis hijos es que sean coherentes entre quiénes son y lo que harán en su vida, y en consecuencia lo que tendrán; quiero que puedan elegir el tipo de persona que quieren ser, que sean libres, responsables y respetuosos hacia ellos y los demás. Para que eso ocurra, lo tienen que observar en mí, y es la razón por la cual estar presente en su vida tiene la máxima importancia.

Estar presente para poder guiarles: que puedan conocer el camino correcto, saber porque este es el mejor, que entiendan cuales son los peligros. Estar presente para enseñarles a comprender a los demás, que de los ‘fracasos’ se aprende, que las cosas cambian. Estar presente para motivarles en hacer las cosas porque las entienden y las eligen, para que valoren el modo de conseguir lo que quieren. Estar presente para que experimenten: para aprender, desarrollar habilidades y su creatividad, que cuestionen el mundo. Estar presente para que comprendan las diferentes situaciones de la vida, que puedan gestionar la rabia y la frustración, para que sepan con qué actitud actuar según las situaciones. Estar presente para que aprendan a decidir: responsabilizarse de sus elecciones, para que aprendan a negociar y auto liderar su vida.

Para que esto sea posible, tendré que afirmarme para tener autoridad, poner límites, protegerles para que sepan como construir su propia seguridad y medir los peligros, y que más adelante sepan responsabilizarse de su salud.
Acompañar a mis hijos en su camino me hace feliz. Ver en ellos la riqueza que son y poder ser su guía, en eso reside la belleza de la maternidad, y en la transformación personal que esta permite. Estoy comprometida en hacer lo mejor día tras día, para que ellos crezcan y evolucionen en personas felices y libres de elegir la vida que quieran.
Qué aprendí de esta experiencia?
El camino empieza conmigo misma. Para que ellos aprendan a quererse, respetarse, escucharse, y seguir su intuición, lo tendré que saber hacer yo y que ellos sean testigo de ello para integrarlo. Espero que te inspire en tu propio camino.





